DIMENSIÓN CULTURAL Y
SOCIAL DEL CONOCIMIENTO
En
1871, el antropólogo E. B. Tylor define la cultura como «un conjunto complejo
que incluye conocimientos, creencias, arte, moral, derecho, costumbres y otras
capacidades o hábitos adquiridos por el ser humano como miembro de una
sociedad».
El
filósofo español Jesús Mosterín aporta otra definición de este concepto que
merece la pena apuntar. Para este pensador, la cultura es fundamentalmente
«información transmitida entre animales de la misma especie por aprendizaje
social».
La
pequeña parte instintiva que conservamos y podría ayudarnos se pierde para
siempre en los nuevos modos de vida que el ser humano inventa. Si ya no tenemos
respuestas instintivas adecuadas para nuestro mundo actual, entonces debemos
inventar estrategias para superar los problemas presentes. Si no lo hiciéramos
así, moriríamos desvalidos.
Sólo
por medio de la cultura el hombre pone en acto todas sus capacidades; lo cual da
paso a un proceso de socialización que se da de forma continua durante toda la
vida; el hombre no deja de absorber cultura y realizar aprendizajes que
modificarán su forma de entender el mundo (conocimiento) e, incluso, de actuar
en él (conducta). El proceso de socialización
consiste, precisamente, en desarrollar capacidades neuronales que, de
otra manera, se perderían. Estas capacidades nos permiten, además, adaptarnos a
la comunidad y así poder vivir en sociedad, mediante aprendizajes de patrones
culturales; valores y conductas aceptables en un determinado grupo social estos
son algunos de los modelos culturales que el individuo debe aprender para
formar parte de la sociedad; al adoptar los patrones externos que se le
imponen, el individuo puede relacionarse con los demás y entender su mundo.
Esto le proporciona una estabilidad psicológica que es fruto de la integración
en la cultura que le rodea.
La
socialización Incluye todo tipo de aprendizajes pues, a medida que va
creciendo, el hombre va formando parte de nuevos sectores de la sociedad, como
la escuela o el trabajo. Resocialización. Consiste en volver a interiorizar
otra cultura, es decir, un modo distinto de entender el mundo. Se trata de un
aprendizaje donde se reestructura todo lo que se ha aprendido antes. Así pues,
la persona que pasa por este proceso se olvida o entiende de forma diferente su
vida pasada y presente, en la familia se aprenden pautas de comportamiento y
valores, además de estimularse la capacidad cognoscitiva y el habla. En el
círculo de amistades; al ser un grupo donde todos sus miembros están al mismo
nivel, se exploran las reglas de conducta. Otros agentes de socialización que
desempeñan un papel crucial en la formación de actitudes y valores son: la
escuela, las empresas y los medios de comunicación de masas.
En
nuestras sociedades cada vez más diversificadas, resulta indispensable
garantizar una interacción armoniosa y una voluntad de convivir de personas y
grupos con identidades culturales a unos tiempos plurales, variados y
dinámicos, la cultura nos hace iguales y a la vez distintos. El ser humano
puede pensar y criticar su propia cultura porque el proceso de socialización le
ha dotado de una identidad cultural que le permite realizar operaciones
mentales complejas. Sin embargo, esa identidad cultural es colectiva, dado que
se trata de una creación del grupo social que cada individuo emplea sólo por
formar parte de él.
Por
lo tanto el ser humano ha de socializarse para convertirse en tal, y esa
socialización permite el desarrollo de una cultura organizacional; definida
como un conjunto de suposiciones, creencias, valores y normas que comparten sus
miembros. “Crea el ambiente humano en el que los empleados realizan su
trabajo.” Y que según el psicólogo social Kurt Lewin, depende de la interacción
entre las características personales del individuo y el ambiente que lo rodea.
Eva
Kras (1991) divide a los fenómenos culturales en dos: en aquellos cuya
preservación es vital para la sociedad en su conjunto y por tanto para las
empresas; y otros que pueden ser considerados un freno para la modernización,
tanto en la sociedad como en las organizaciones.
Kotter
y Heskett (1992) definen dos niveles de cultura organizacional de acuerdo a su
visibilidad y resistencia al cambio; invisible, la cultura se refiere a los
valores que son compartidos por los integrantes del grupo y que persisten a
través del tiempo no importando que los miembros cambien, sin embargo en este
nivel los valores son básicos. Visible, donde la cultura representa un patrón
de comportamiento o estilo organizacional en el que los nuevos empleados son
automáticamente invitados a seguir los patrones ya establecidos; (visible/
normas de comportamiento – invisible/ valores compartidos) tiene su natural
tendencia de influenciarse mutuamente dependiendo de la situación.
La
cultura organizacional buscan establecer nuevas iniciativas enfocadas a la
administración del conocimiento, donde se pretende realizar un intercambio de
conocimientos entre individuos, equipos, unidades organizacionales y
organizaciones, con el fin de construir un fuerte sentido de pertenencia entre
los individuos de la organización, dando como resultado, mayor colaboración e
interacción, adaptabilidad y agilidad para anticiparse a las demandas y
oportunidades del mercado, creatividad e innovación, coordinación de las
diferentes unidades de negocio, satisfacción
total de los clientes y del acceso a la información, buscando con ello mejorar
el desempeño de la organización como un todo por medio de la mejora del
desempeño de cada una de sus partes separadamente (Ackoff, 1994), es decir de
una manera reduccionista y exclusiva (Zhu, 2007).
La
cultura no debe ser considerada de manera aislada de cualquier estrategia o
estructura organizacional; tanto la cultura organizacional como la cultura
nacional impactan cualquier iniciativa de gestión del conocimiento dentro de
las organizaciones, el éxito depende de la correcta integración entre la
cultura organizacional y la cultura del individuo y cómo éstas se codifican e
integran para gestionar el conocimiento, es necesario estudiarla de manera integral,
desde una perspectiva multidimensional buscando la complementariedad y la
sinergia de los diferentes factores que la conforman, bajo una perspectiva
sistémica (Gharajedaghi, 2006).
De
ahí que en la actualidad la Dimensión Cultural: el sistema de valores,
creencias y formas de constituir mentalmente una sociedad, es decisiva en la
producción y las formas de las tecnologías clave de nuestros paradigmas; y
sobre todo en el surgimiento de la sociedad del conocimiento la cual se trata de
un código para hablar de una transformación sociotecnológica, puesto que todas
las sociedades son "del conocimiento", y en todas las sociedades
históricamente conocidas, la información y el conocimiento han sido
absolutamente decisivas: en el poder, en la riqueza y en la organización
social. Se trata de una sociedad en la que las condiciones de generación de
conocimiento y procesamiento de información han sido sustancialmente alteradas,
por una revolución tecnológica centrada sobre el procesamiento de información,
la generación del conocimiento y las tecnologías de la información.
Internet
es una producción cultural: una tecnología que expresa una cierta y determinada
cultura. En el momento que existe como tecnología potente insertada a la
práctica social, tiene efectos muy importantes, por un lado, sobre la
innovación y, por tanto, la creación de riqueza, elevando el nivel económico; y
por otro lado, sobre el desarrollo de nuevas formas culturales, pues se
constituye sobre la base de lo que diseñan, deciden y producen cuatro culturas que
son distintas, pero que se van
reforzando, que son unas responsables de las otras: la cultura universitaria de
investigación, la cultura hacker de la pasión de crear, la cultura
contracultural de inventar nuevas formas sociales, y la cultura empresarial de
hacer dinero a través de la innovación; todas ellas, con un común denominador:
la cultura de la libertad.
La
dimensión cultural es muy importante, porque demuestra la capacidad de
subvertir los aparatos de poder. Si no se pudieran subvertir los aparatos de
poder, la vida sería muy aburrida y las sociedades, totalitarias. Para los
hackers, lo importante es la creación tecnológica; para las comunidades
virtuales lo importante es la aplicación de la tecnología a la inclinación
cultural, política y personal.
La
idea de que estamos en una sociedad con capacidad autónoma de creación
cultural, de que los sistemas de controles burocráticos que existían se están
disolviendo en gran medida, de que la plataforma tecnológica existe para que la
autonomía cultural y social tenga capacidad de maniobra, es una idea que se
organizó tecnológicamente, pero que nace de una serie de culturas que, en su
interacción histórica, permite
la creación de una plataforma de cultura organizacional en la sociedad.
http://www.youtube.com/watch?v=xjSSGo7vgeE&feature=youtu.be
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